Nebulosas en la
multitud
Entre giros de nebulosas distantes
y galaxias que arden en el silencio helado,
busco la luz de un cielo que no responde.
El cosmos se despliega, vasto e indiferente,
igual que este frío que se niega a marcharse.
Camino entre la marea de la multitud,
rostros que cruzan el aire sin mirar al fondo.
Estoy rodeado de voces y de risas,
y sin embargo, la soledad me persigue,
fiel y pesada, como una sombra pegada a los talones.
“Nadie comprende la distancia de este viaje;
nadie sabe qué tan difícil ha sido sostener la vida.”
Pasan de largo, prefiriendo la prisa,
sin intentar un solo instante calzar estos zapatos rotos
ni sentir las piedras con las que tropecé ayer.
Lanzan palabras ligeras, crueles sin saberlo,
desconociendo el filo con el que cortan por dentro,
ignorando las heridas profundas que no se ven.
Y en este mundo lleno de gente pero vacío de miradas,
permanezco en silencio,
como un astro distante que se apaga a solas en la noche.